Somos
dados a concebir la creatividad como algo acabado, ya sea poesía o pintura o
cualquier otro producto. Dejamos así a la creatividad reducida a la categoría
inferior del estereotipo. Maslow comenta que damos por supuesto que un
poeta es más creativo que un cocinero o que un matemático o ingeniero, porque a
su producto le hemos dado un valor más intelectual, más duradero, más
espiritual, cuando en realidad lo válido no es tanto el producto final sino el
proceso cuyo resultado se da en el individuo mismo (Stein).
Estamos
pensando en un tipo de enseñanza que dejará en libertad a los alumnos para desarrollarse
hasta el máximo y les guiará con tacto en este mismo desarrollo. Por otra
parte, sabemos que los profesores pueden desplegar una gran creatividad en su
enseñanza sin conseguir estos resultados. Quizá debiéramos llamar a esto
«enseñanza pseudocreativa». La sociedad admira más y tolera mejor esta
enseñanza pseudocreativa que la forma genuina de enseñanza que facilita el
desarrollo creativo.
Como
educadores, cuando se trata de la creatividad en el aula, hay dos cosas que
podemos hacer. Podemos tomar el camino de menor resistencia y sacar la
creatividad de los procesos de aprendizaje. O podemos crear un entorno que
fomente la creatividad en el aprendizaje y permitir a los niños que exploren
sus talentos.

Muy bien compañera, la tecnología nos ha ayudado mucho en el ámbito escolar porque gracias a ello podemos dar a conocer nuestras habilidades, destrezas y creatividad como ser en una presentación, en un blog etc.. es una manera de no aburrirnos al leer contenidos =)
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